Llegó el virus y se montó el circo… un circo lleno de hienas y leones sin melena, con víboras y serpientes rastreras, y un denominador común: La mentira como bandera y la ciudadanía y los ciudadanos como trapos de basura.
Es la sensación generalizada.
La mano del político actual en cada lugar que la mete, se ensucia el entorno.
La gente, los problemas, la sociedad, les importan un pimiento y, si encima tienen un plató de cine donde lucir el palmito y negando la mayor como es la opción de gente enferma, contagios y demás, alarmar NO SOLUCIONAR y enredar todo, pues misión cumplida.
















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