El nuevo orden mundial marcado por una tensión geopolítica constante, sumado al uso del comercio internacional como elemento de presión y la entrada en vigor del Emissions Trading System (ETS) en Europa, ya está impactando en la forma que tienen los puertos de elaborar sus planes estratégicos. Así se evidenció en la segunda mesa redonda que se organizó durante la jornada de El Canal en Madrid, donde estuvieron representados algunos de los principales puertos españoles.
“Vivimos en un mundo muy turbulento, siempre lo ha sido, pero después de la Segunda Guerra Mundial nos acostumbramos a una sensación de desarrollo con un crecimiento bastante sólido y regular. El 2001 fue un año muy simbólico que marcó una trayectoria, con los atentados a las torres gemelas, que cambiaron el panorama de la seguridad a nivel internacional con ataques no directos; el estallido de la burbuja de las puntocom, y la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Desde la pandemia, la logística no ha recuperado la regularidad”, introdujo el subdirector de Estrategia y Desarrollo de Negocio de Puertos del Estado, Álvaro Rodríguez Dapena.
El puerto de Valencia denuncia una hiperregulación con el ETS
Esta inestabilidad prolongada ha impactado en la forma que tenían los puertos de elaborar sus planes estratégicos, a lo que se le suman las consecuencias del Emissions Trading System (ETS) en su conectividad. Frente a este contexto, “es muy difícil elaborar planes estratégicos a años vista, todos hemos ido a duraciones más cortas”, aseguró la presidenta del puerto de Valencia, Mar Chao. En este sentido, se refirió especialmente a la presión que suponen la prolongación de las tramitaciones administrativas y su efecto en unos planes de empresa que deben adaptarse a un mundo en constante cambio: “Todo lo que podamos hacer para simplificar procesos, sería muy positivo”.
Para la presidenta del puerto de Valencia, “si no somos competitivos en precio estamos fuera del mercado”, por lo que “es importante la conectividad marítima y terrestre”. Al respecto, se refirió directamente a las consecuencias que está dejando la aplicación del ETS: “El ETS es el perfecto ejemplo del daño que puede hacer la hiperregulación europea; nos estamos pasando de frenada, porque el transporte marítimo es el más sostenible (emisiones/tonelada transportada), y todos los puertos estamos volcados con la sostenibilidad con inversiones multimillonarias, pero nos estamos tirando un tiro en el pie con una nueva tasa” que solo se aplica en la Unión Europea.
La burocracia paraliza proyectos en Tarragona
Y es que para un polo petroquímico como lo es Tarragona, la definición de estrategias se vuelve aún más compleja. “El cambio más profundo es ver cómo planificamos las infraestructuras. Tradicionalmente lo hacíamos en función de escenarios de crecimiento bastante previsibles, pero hoy en día eso ya no sirve, la geopolítica altera el mercado. La vertiente energética también está influyendo muchísimo en los puertos. Ello hace que los planes estratégicos cada vez sean más cortos y estén al servicio de toda la cadena logística, no solo del lado marítimo”, desgranó la jefa del Departamento Comercial y Desarrollo de Negocio del puerto de Tarragona, Genoveva Climent.
Por esta razón, políticas como el ETS o las demoras burocráticas resultan en una “fuga de tráficos y de inversiones”, subrayó Genoveva Climent. La representante del puerto de Tarragona puso como ejemplo la situación del cluster petroquímico y proyectos como la Ecoplanta de Repsol, que se encuentran bloqueados por la parálisis administrativa: “Por cuestiones burocráticas y la falta de una política seria, basada en datos contrastados y análisis que vayan más allá del tweet, inversiones estratégicas como el TarraCO 2 no tienen ni la primera fase aprobada”, lamentó Climent, en referencia al almacén de CO2 proyectado por Repsol frente a la costa de Tarragona.















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