De Añazo a Añaza y ser chicharreros
Juan Manuel Valladares nos sitúa en otra parte de nuestra historia en la que se aclaran conceptos de nombres con los que ‘juega’ esa nuestra historia y que, en ocasiones, son fruto de calenturientas mentes o caprichos por mor de ser novedoso y peculiar. Uno de esos casos es, precisamente ‘Añaza’ que no fue el vocablo original, pero por quedar bien en un texto poético pasó de Añazo a Añago.
Por otra parte también nos sitúa Valladares en cuestiones de enclaves peculiares de las islas y de alguna ‘andanza’ novedosa del Adelantado.


















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